Hospitales internacionales en República Dominicana, una autopista de dos vías

Banderas EE.UU.-RD

Aunque las razones deben ser múltiples, pacientes de República Dominicana buscan su salud en el extranjero por los atractivos de una tecnología médica de primera y un mayor rigor desde el momento del diagnóstico hasta el seguimiento postraumático. La cerecita del postre: un servicio de primera no sólo en confort, sino además en facilidades logísticas a los pacientes y a sus familiares.

Cuando el país se enteró de que el expelotero de Grandes Ligas David Ortiz había sido sometido a cirugía en Boston, Massachusetts, se imponía en medios de prensa locales y en las redes sociales la pregunta de por qué, si a la legendaria estrella del béisbol le habían intervenido y salvado la vida —la noche de junio en que lo balearon en un centro de diversión— en una de las clínicas privadas más prestigiosas y con disponibilidad de recursos médicos que existe en República Dominicana.

Lo cierto es que a David Ortiz le realizaron una cirugía exploratoria a su llegada en Estados Unidos a uno de los centros cimeros en gastroenterología y cirugía general, el Massachusetts General Hospital.

Posteriormente, un médico lo sometió “a una tercera cirugía por complicaciones derivadas de su herida de bala”, informó el 11 de julio de este año el equipo de los Medias Rojas de Boston, que gestionó el traslado de su ex bateador designado a la nación norteamericana.

Su primera aparición pública en septiembre, ya recuperado de sus lesiones de intestino, hígado y otros órganos, se suma a las experiencias de personalidades de la política, el arte y el deporte que se han sometido a cirugías o tratamientos médicos fuera del país, pero también a las de múltiples personas de no tanto renombre que ven la medicina de Estados Unidos como un sello de garantía.

La demanda de hospitales de ese país, y en los últimos años de otros orígenes del continente, se corresponde también con una oferta estructurada y dirigida a conquistar el público local.

Y no es que estén allí, abiertos a quien quiera solicitar sus servicios, que gozan de prestigio internacional. Es que adaptan su estructura operativa, su personal y sus planes al público latino y dominicano, ofrecen facilidades para viajes y alojamientos, disponen atención en línea y hasta tienen a sus embajadores en el país.

El atractivo mercado para hospitales internacionales compagina con la oferta de turismo de salud de República Dominicana, nicho en el cual el país avanza a pasos agigantados bajo el liderazgo de la Asociación Dominicana de Turismo de Salud y la sinergia de sectores públicos privados en alianza para su desarrollo.

En ese tenor, la Asociación ha desarrollado importantes alianzas público privadas, estudios y eventos, generando una competencia en base a calidad que ha promovido el cumplimiento de normas locales y el logro de acreditaciones internacionales entre sus miembros.

Se está promoviendo de manera activa la República Dominicana como destino de turismo médico con la guía de turismo de salud, congresos internacionales y otras actividades; pero se requiere de mayor apoyo del sector público en la promoción y conformación del Consejo de Turismo de Salud, tarea pendiente del Ministerio de Salud.

El turismo médico es una actividad de dos vías, pacientes vienen y otros viajan al exterior, pues de eso se trata la libertad de elección y el beneficio de disponer de un seguro internacional.

Los hospitales internacionales consumen muchos productos hechos en el país. Nuestras zonas francas de dispositivos médicos generan empleos fabricando insumos que se usan en esos hospitales. Es una cadena que trae gran beneficio al país y a la clase obrera.

Hay muchos dominicanos ausentes que viven en Estados Unidos y vienen al país a recibir servicios de salud por confianza en nuestros médicos, calidad en los servicios y ahorros de costos.

Sin embargo, los hospitales norteamericanos pueden invertir en tecnología e investigación cifras millonarias en dólares, lo que no es posible en centros latinoamericanos.

Adjunto a esos beneficios para el país, otros se suman a favor de la economía y los centros de salud y médicos especialistas: la transferencia de tecnología y el intercambio de conocimientos. Para los pacientes, las segundas opiniones.

Un caso que ilustra bien la dinámica de este mercado es de la Cleveland Clinic Florida. Su representante en el país es Julieta Javier, quien detalla a Resumen de Salud que “la institución ofrece un departamento dedicado a pacientes internacionales llamado Global Patient Services (Servicios a Pacientes Internacionales) y compuesto por un personal que sabe lo estresante que puede ser el viajar y estar lejos de casa por razones médicas”.

Hasta tierras dominicanas llega también la oferta de servicios de una red de hospitales en Puerto Rico y varios centros clínicos de Colombia, nación que crece en el área de turismo de salud, que va ganando peldaños en Latinoamérica.

Algunos hospitales estadounidenses con presencia en RD (centro, ubicación, representante):

  • New York Prebysterian Hospital, Nueva York. Nancy Velázquez.
  • Cleveland Clinic, la Florida y Ohio. Julieta Javier.
  • Hospital for Special Surgery, Nueva York. Laura Porcella.
  • HIMA Health, Puerto Rico (varias ciudades). Reyna Díaz.
  • Baptist Health South Florida, Miami. César Fermín.

Otros centros extranjeros y algunos de los citados, se valen de alianzas con instituciones locales para ofrecer servicios o prestar su prestigio, avances médicos y tecnológicos para la atención en territorio nacional.

El Hospital General Plaza de la Salud reporta, por ejemplo, su vinculación estratégica con las siguientes entidades:

  • Baptist Hospital International Miami, Estados Unidos
  • Fundación Santa Fe de Bogotá Bogotá, Colombia
  • Brigham And Women´s Hospital Boston, Estados Unidos
  • Instituto Giannina Gaslini Génova, Italia
  • Cincinnati Children´s Hospital Medical Center Cincinnati, Estados Unidos
  • Hospital for Special Surgery Nueva York, Estados Unidos
  • Mount Sinai Medical Center Miami, Estados Unidos

Cedimat tiene una alianza con Montefiori y el Hospital Metropolitano de Santiago con un hospital estadounidense.

¿Por qué Estados Unidos? ¿Por qué los dominicanos miran hacia el Norte cuando buscan salud?

En 2006, Felicia Guzmán se sentía al borde de la desesperación al ver que se volvían interminables las fiebres y dolores que sufría su hijo Alberto Páez, de 15 años, fruto de una enfermedad que la familia desconocía.

Felicia y Alfredo, nombres alterados para proteger la privacidad del paciente, acudieron a diversos médicos y centros de salud en República Dominicana.

Detalla que a su hijo le realizaron múltiples estudios, incluyendo varios que enviaron a Estados Unidos, pero como todos resultaban negativos, a ningún especialista se le ocurrió probar con el mal que traía sin fuerzas al adolescente.

Insatisfecha, “en diciembre decidí irme a Estados Unidos”, cuenta Felicia a Resumen de Salud.

En el Columbia, dependencia del New York Prebysterian, dieron con la pista y confirmaron el quebranto tras un día de internamiento y una biopsia en un riñón. Alberto sufre de lupus, una enfermedad autoinmune y crónica que puede dañar varios órganos vitales.

Esta mujer ya había vivido una experiencia similar. En 2005 a su esposo le detectaron una anomalía en la próstata, con una biopsia que encontró tres puntos cancerígenos, en una escala de 10. “Aquí el médico me dijo mira: él puede durar hasta 15 años y no hay que operarse. Pero yo no me conformé y dije: “vámonos’”.

Cuenta que lo intervinieron con la última tecnología del momento, que era la cirugía robótica. “Y todo salió bien”.
La historia que Roxana González tiene para contar la vivió en carne propia. La psicóloga clínica es amplia conocedora de los hospitales en Estados Unidos, donde ha sido paciente en varias etapas de su vida, desde su diagnóstico de fibromialgia en la adolescencia, agravado por el síndrome de SJögren, hasta su embarazo y parto con complicaciones de salud.

“Yo fui aquí como a ocho o nueve médicos y al ver que aquí no había respuesta para lo que a mí me pasaba, que comenzó con dolores muy crónicos del cuerpo y dificultad para caminar y realizar mis actividades físicas, por eso decido irme fuera”, cuenta a Resumen de Salud sobre su historial de fibromialgia.

Años después, en estado de embarazo, González se enteró de que su condición podía afectar la salud de su bebé. Aunque muestra satisfacción con el especialista que le daba seguimiento en el país, no pudo someterse aquí a toda la analítica. “Entonces me fui a hacer otros estudios especializados allá, porque una de mis enfermedades traía complicaciones para el corazón del bebé”. González también se realizó en Estados Unidos la cirugía bariátrica, recomendada para permanecer en bajo peso como forma de mitigar los dolores de su condición.

Pacientes como Páez y González, con necesidades insatisfechas en el país y que tienen, en el mayor de los casos, seguros de salud internacional, entran en el segmento de huéspedes potenciales de estos centros.

“Los pacientes turistas de países en vías desarrollo, por lo regular tienen la disyuntiva de poseer altos ingresos y la no disponibilidad infraestructuras o de servicios en sus países de origen”, indica el Observatorio Político Dominicano, de la Fundación Global, Democracia y Desarrollo (Funglode).

“El gasto de estos pacientes oscila entre los 10,000 y 50,000 dólares anuales” en el estudio “Turismo y salud: contexto dominicano”, con base en datos de la Asociación de Turismo Médico (MTA, por sus siglas en inglés).
Pero tecnología médica avanzada y buenas instalaciones no es lo único que ofrecen estos modernos y gigantescos establecimientos.

Perfil del mercado

“Cleveland Clinic no hace distinción sobre los niveles sociales de los que solicitan servicios médicos, pero los más frecuentes son los pacientes que tienen cobertura de un seguro internacional”, especifica Julieta Javier.

Miguel Villamán, presidente ejecutivo de la Cámara Dominicana de Aseguradores y Reaseguradores (Cadoar), cuenta que en 2018 las primas de seguros internacionales de salud vendidos en el país ascendieron a 5,100 millones de pesos, equivalentes a 100 millones de dólares.

Sostiene que la gran mayoría corresponde a personas que adquirieron el seguro para contar con una previsión de servicio médico en Estados Unidos, no por viajes ocasionales. De modo que es un tema de confianza y hasta de estatus.

Villamán asegura que existen empresas y hasta instituciones estatales que les incluyen seguros de salud internacionales a sus altos ejecutivos o funcionarios en el plan de beneficios.

En el país operan 12 aseguradoras en el ramo de salud internacional, agrega.

Asesoría y acompañamiento

Para sus servicios globales, estos hospitales cuentan con una red de coordinadores y embajadores que en el caso del New York Prebysterian, por ejemplo, ofrecen las siguientes atenciones:

• Programar citas o pruebas con el médico y otros profesionales de la salud.

• Acompañar a los pacientes a las citas.

• Explicar e interpretar la información, instrucciones y procedimientos médicos.

• Facilitar la comunicación entre los médicos remitentes y los médicos receptores.

• Organizar los servicios globales de transporte de emergencia ya sea por helicóptero, ambulancia u otro medio para pacientes en estado crítico.

• Hacer recomendaciones y arreglos en hoteles o apartamentos amueblados, entre los que se incluyen las instalaciones dentro del Hospital.

Tan cerca como en Puerto Rico, la firma HIMA Health ha desarrollado una cadena de hospitales que también abre sus puertas a los pacientes de República Dominicana. Los denomina Centros de Excelencia y ofrece en ellos alta tecnología en equipos médicos, para sumar a las ventajas de cercanía, disponibilidad de vuelos diarios, además de la familiaridad en el clima y el idioma.

Con Reyna Díaz como representante en República Dominicana, los hospitales HIMA ofrecen coordinación de transferencia de emergencia, servicios de ambulancia terrestre o asistencia de seguro de salud, cita para pacientes ambulatorios adultos y pediátricos, asistencia con las necesidades de visa e inmigración, transporte de cortesía entre el aeropuerto y las instalaciones del hospital y coordinación de arreglos de viaje, incluyendo tarifas especiales con líneas aéreas y hoteles.

Incluso, los servicios de estos hospitales llegan hasta los pacientes sin que estos se tengan que moverse del país.

A través de la página web de una de estas instituciones, cualquier usuario puede obtener una segunda opinión médica en línea, para confirmar o rectificar algún diagnóstico o indicación.

“Tome la decisión más informada sobre su atención médica o la de un ser querido, asegúrese de que su diagnóstico sea correcto, asegúrese de que su plan de tratamiento sea óptimo para usted, reciba un informe completo por escrito de un experto de la Clínica Cleveland, aprenda más sobre su condición, conozca nuevas e innovadoras opciones de tratamiento, haga preguntas adicionales”, ofrece la Cleveland Clinic en su sitio web.

A través de la plataforma eclevelandclinic.org/myconsult, los pacientes pueden enviar su información de salud detallada, los registros médicos y los resultados de pruebas de diagnóstico. El costo de este servicio es de 565 dólares y 745 dólares si incluye revisión de patología.

Investigación y prestigio

Esta presencia de los grandes centros de salud extranjeros contrasta con una tendencia de notoria y rápida progresión en el país, consistente en la oferta de servicios de turismo de salud, sobre todo en el área estética, según el informe y diagnóstico de Turismo de Salud y Bienestar en República Dominicana.

En 2018, el turismo de salud atrajo a más de 47,700 pacientes de diversas partes del mundo al territorio dominicano, sin contar la categoría turismo de bienestar.

La mayoría proviene de islas del Caribe y de Estados Unidos, además de la comunidad dominicana que vive en esa nación.

Y es que el turismo médico tiene dos vías, la que va y la que viene. Por una de ellas nos llegan turistas de salud, mientras por otra somos emisores de pacientes a otros destinos.

Según el reporte publicado este año, de la consultora experta en turismo y hotelería Lourdes Russa, “esta oferta se fundamenta sobre todo en hospitales privados con tecnología de vanguardia y clínicas de cirugía plástica y consultorios odontológicos”.

Resalta, sin embargo, que ningún hospital ni clínica privada contaba al momento de la publicación con acreditación internacional, salvo el Instituto Espaillat Cabral, de oftalmología, avalado por el Healthcare Facilities Accreditation Program (HFAP).

El gasto promedio de viaje de un turista de salud a RD (sin acompañante) es de aproximadamente 7.500 dólares, pues el bajo costo figura entre los atractivos de este mercado.

Un implante dental para turismo médico en República Dominicana es de 800 dólares, menos que en Colombia y México y mucho menos que en Estados Unidos, donde el promedio es de 2.200 dólares.

Pero en actualidad, la mayor tendencia de estadounidenses que viajan por salud tiene a México como destino para atenderse muchas veces hasta con médicos estadounidenses, pero con tarifas más económicas, una alternativa que buscan pacientes, galenos y empleadores para huir a los altos costos del sistema de salud en su país.

Si los bajos costos motivan el tráfico de entrada este país, como a otros, la salida responde a otras razones. “En América Latina los turistas de salud se dirigen en casi un 90% hacia Estados Unidos, principalmente debido a la búsqueda de opciones más innovadoras que permitan la cura de una condición médica preexistente”, establece el libro “Turismo de Salud, dinámica internacional y el caso de Colombia”, de Mario Alberto de la Puente.
Los estímulos se buscan entre el nivel elevado de avances médicos, las garantías de los procedimientos, la tecnología y unos servicios con nivel de hotelería.

El citado Massachusetts General Hospital ocupa el segundo lugar en la lista de honor de los mejores hospitales de Estados Unidos 2019-2020, según la medición anual de US News and Report. Cleveland Clinic es el cuarto y el quinto lugar lo ocupa el New York Prebysterian Hospital – Columbia & Cornell. El número uno es de la Mayo Clinic, de Rochester, Minessota.

Son centros que destacan por avanzado nivel de investigación médica y profesionales de vanguardia. Estas condiciones, junto a la excelencia en el servicio, los acreditan ante los más prestigiosos y exigentes organismos de certificación como Joint Commision International (JCI), Health Standards Organization (HSO) y Global HealthCare Accreditation (GHA), este último enfocado en los servicios a pacientes viajeros.

Gigantes en infraestructura

Con unas 2.600 camas, más de 6.500 médicos afiliados y 20.000 empleados, New York-Presbyterian tiene siete campus y recibe más de dos millones de visitas al año, incluidos cerca de 15,000 partos de bebés, indica el propio hospital en su web.

Ubicada en Cleveland, Ohio, y en Miami, Florida, Cleveland Clinic es un centro médico académico sin fines de lucro y de especialidades múltiples que integra la atención clínica y hospitalaria con la investigación y la educación.

Hoy, con 5.895 camas en todo el sistema, Cleveland Clinic es uno de los hospitales más grandes y respetados de Estados Unidos.

Lleva la delantera en especialidades como oncología, cardiología, gastroenterología y ortopedia.

“A la vanguardia de la atención oncológica personalizada, nuestros científicos se dedican a investigar el desarrollo de tratamientos dirigidos y más eficaces que minimicen los efectos secundarios del tratamiento y maximicen los resultados”, indica el NYP en el folleto de promoción de sus servicios globales, representados por Nancy Velásquez.

Continúa: “El New York Presbyterian Hospital es el más grande del país que realiza trasplantes de órganos sólidos, como corazón, hígado, pulmón, riñón y páncreas”.

Y así el hospital destaca sus avales, prestigios y reconocimientos en áreas como oncología, pediatría, neurología, nefrología, urología, cardiología y cirugía del corazón, neumología, medicina materno-fetal, enfermedades digestivas y cirugía ortopédica.

La Cleveland Clinic resalta 14 avances de la medicina en los que ha sido pionera, entre ellos “la primera cirugía cardiaca de válvula aórtica mínimamente invasiva (1996), primer trasplante exitoso de laringe (1998), descubrimiento del primer gen vinculado a la degeneración macular juvenil (2000) y descubrimiento del primer gen vinculado a la enfermedad coronaria (2003)”.

También la prestigia el “uso, por primera vez en el mundo, de un robot quirúrgico para cirugía de columna vertebral (2005), primera cirugía combinada mínimamente invasiva de válvula mitral y ablación de fibrilación auricular (2006), (y además han sido) pioneros en el éxito de la estimulación cerebral profunda para trastornos psiquiátricos y estado mínimamente consciente (2006)”, detalla Julieta Javier.

Reivindica también su prestigio en oncología, cardiología, ortopedia y reumatología, con investigaciones nuevas y procedimientos innovadores.

El HIMA asegura que sus centros en Puerto Rico “compiten con los mejores hospitales del mundo en las áreas de neurociencia, cardiología, ortopedia, quemadura, oncología, pediatría, cirugía robótica mínima invasiva y otros”.

Cita, por ejemplo, la neurología, con la única unidad de epilepsia en el Caribe para monitoreo y cirugía, único centro avanzado de derrame cerebral (stroke) acreditado por la Joint Commission y un centro de esclerosis múltiples, neurología y Aalzheimer. Resalta, además, dentro del Centro de Ginecología y Obstetricia, la Clínica de Fertilidad y Embarazo de Alto Riesgo.

Claro, toda esta superioridad en la medicina estadounidense se corresponde en parte con uno de los más grandes gastos públicos en salud en el mundo. Según OMS, este capítulo en Estados Unidos alcanza unos seis mil dólares per cápita por año, 313.500 pesos a la tasa actual. En República Dominicana ese gasto es de 10.602 pesos per cápita por año (2016).

El trato humano

Al margen de todo el rigor médico, el servicio de salud se concentra en facilitar una experiencia satisfactoria que mitigue los afanes y preocupaciones por el quebrando, no solo enfocado en el paciente, sino también en sus familiares.

“Mi labor como representante es lograr que los pacientes experimenten confianza en el cuidado de su salud y mitigarles las ansiedades que surgen a causa de sus dolencias, además proveerles todas las informaciones relacionadas a sus procedimientos, y les apoyo a través de una rápida respuesta para que su atención médica sea la mejor experiencia”, explica Julieta Javier, del CC.

En el caso del Columbia Prebysterian, cuando Felicia llegó con su hijo a Estados Unidos, durante el procedimiento de la biopsia, la asistió un equipo de psicólogos, debido a que ella estaba muy nerviosa y alterada. Además, como en principio no lograban extraerle la muestra de tejido al adolescente, se presentó a la habitación un jefe de nefrología pediátrica, en adición al nefrólogo que estaba a cargo.

En cuanto al internamiento durante esas 24 horas, cuenta que estuvieron en una habitación lujosa, equiparable a la de un resort.

“Porque allá con los menores de edad es una cosa… de ponerles vídeo juegos en la habitación (…) había muchos juegos para seleccionar”, comenta.

Ellos permanecieron un año en Estados Unidos, para seguir el tratamiento y el monitoreo. Durante ese período, Felicia se inscribió en todos los cursos que pudo para conocer sobre las afecciones de su hijo y otros temas relacionados con la salud, proporcionados por el centro.

Otro servicio que reciben los pacientes, de orden, es un intérprete para el inglés. “En mi caso, yo me puedo ‘defender’ en inglés, pero para todo lo que sea problema de salud o algo legal necesito ayuda; ellos te buscan un intérprete y si no hay una persona en físico, te ayudan por teléfono, o sea que allí el idioma no es barrera”, sostiene Felicia, quien viaja cada año con Alfredo para dar seguimiento a los efectos del lupus sobre sus órganos.

En el Massachusetts Children Hospital realizaron los primeros estudios que ameritaba la psicóloga González por su fibromialgia y por el síndrome de SJögren, que afecta las glándulas lacrimógenas y salivares y reseca ojos y boca. “Excelente hospital”, es su impresión.

Le satisfacen también las atenciones del Mercy Hospital, Miami, donde le realizaron el diagnóstico y seguimiento al corazón de su bebé, y el Mount Sinaí, en Miami, donde recibió servicios reumatológicos.

Pero su “mejor experiencia en un hospital” fue en el South Miami Hospital, para su operación bariátrica.

Solo donde dio a luz tuvo algunas quejas del servicio de limpieza y ronda de enfermería en la habitación.

Con sus conocimientos de los servicios de salud y sus vivencias como usuaria, González ordena por nivel de incidencia las razones para viajar a Estados Unidos en busca de atenciones médicas.

“Número uno, la tecnología; número dos, el rigor en los procedimientos, esa gente es obsesiva y todo tiene que ser perfecto, no se les escapa nada; la formación de los médicos es excelente”, opina. “Otra parte es la atención que les dan a los pacientes internacionales, que los cuidan mucho, y las personas se pueden alejar de su día a día y ocuparse más de sí mismas y de su salud”.

También tiene el aval para hacer algunas recomendaciones.

Consejos de una viajera de salud:

• Prepararse económicamente. A veces sucede que en la cotización que se realiza a través del seguro se estima una cantidad y allá surgen algunas diferencias.

• Prepararse mentalmente y viajar con tiempo disponible. Una vez en el centro, los especialistas pueden recomendar estudios adicionales a los pautados con antelación, lo que prolonga la estancia.

• Viajar con un celular con servicio de internet. En estos viajes se torna bastante necesario para mantenerse en comunicación permanente.

Reportaje escrito por Nicanor Leyba en Resumen de Salud

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